domingo, 15 de julio de 2012

Lector.

Tarde o temprano vamos a morir de lo mismo,
de mujeres ajenas y de versos robados,
de poemas redondos y lectores cuadrados,
de ignorar que el espejo padece astigmatismo.

Tarde o temprano el polvo sepultará el lirismo
y sangrará en las voces un verbo desvirgado.
Pero ahora poco importa, vivamos el pasado:
toda premonición tiene algo de espejismo.

Allí está la señora Posteridad, oyendo
cuál de todos nosotros se equivoca leyendo,
cuál es más reverente, cuál más iconoclasta.

Nos mira, nos escucha, sabe que no hay apuro,
que de todas maneras para el lector futuro
con una sola coma que esté bien puesta, basta.